jueves, 13 de mayo de 2010

HORAS DE RONDA

     A principios de los años 60 del pasado siglo, el gusanillo de la música, sobre todo de tuna, hizo que los jóvenes de aquellos años, formaran rondallas, algunas eran de academias, otras de colegios y otras libres, todas tenían sus profesores, se ensayaba casi a diario, llegando a tener un nivel musical, bastante aceptable e incluso a crearse entre ellos algunas "envidas sanas", que servía de estímulo para hacerlo cada vez mejor.
     Entre las actividades que desarrollaban, estaban las serenatas, actuaciones en fiestas, en algún acto benéfico, cuestaciones de alguna ONG etc.. Hoy vamos a recordar a una de ellas, se llamaban "Los Trovadores".

     Sus componentes eran 18, 3 guitarras, 3 laudes, 4 bandurrias, 1 flauta, panderetas y triángulo, para los instrumentos tenían un profesor (profesional de pulso y púa) y para las voces tuvieron la gran suerte de contar con un sacerdote que sabia música, tocaba el piano y además era una excelente persona, prácticamente era otro trovador y los enseñó a cantar.
     Son muchas las anécdotas que tiene este grupo, voy a relatar algunas:
     Los invitaron a las fiestas de Lujar, un pueblo muy bonito al pié de la sierra del mismo nombre, a 24 kilómetros de Motril, el transporte se hizo en el portalón de un camión, la carretera en ese tiempo era de tierra, cuando llegaron, las capas negras, estaban blancas del polvo ( las madres habían lavado, planchado etc. para que sus hijos estuvieran guapos, si los llegan a ver cuando llegaron), parecían boquerones harinados. Para las comidas fueron adjudicados de dos en dos en distintas casas y para dormir, los vecinos llevaron colchones al salón parroquial y allí se quedaron, la noche, todos juntos y con esa edad, mas que dormir, fue otra cosa, es mejor no narrarla.
     Un año la procesión de la Virgen del Carmen del Puerto de Motril, no tenia banda de música para salir y llamaron a los Trovadores, tenian algunas canciones que hablaban de la Virgen y de romerías y fuimos acompañando a Nta. Sra. del Carmen, en su recorrido y también embarcamos con Ella. Fué muy curioso una rondalla acompañando a Virgen.
     Una navidad, nuestro sacerdote preparó unos villancicos, los ensayamos mucho y en la misa de noche buena, en la Iglesia de Capuchinos, los cantamos, las monjas nos felicitaron echándonos muchos piropos, y el resto de la pascua los interpretamos en varias parroquias.
     De los Trovadores salieron dos grupos, un trio de música clásica y otro conjunto de rock, los famosos Frenéticos, que tanto ratos buenos nos hicieron pasar.
     Cuando se salia de ronda en todas las serenatas se disfrutaba, pero cuando la rondada era la niña de tus ojos y le cantabas "Porque yo nací para tí, de mi alma la reina serás, ó para que estés cerca de mi, te bajaré las estrellas", se te ponía la piel de gallina y si además tu niña salia al balcón, te ibas como los toreros haciendo el paseillo.
     Fueron unos años inolvidables, convivencias, amistad, relaciones. algún flechazo de cupido etc.. La magia de las noches de ronda, las describiria así


     La rondalla desfila por las calles motrileñas en "una noche clara de inquietos luceros". Hace un alto bajo el balcón de una vieja casa.  El rincón de la calle se transforma en un mundo de ensueño para una niña que al oír la música ha abierto temblorosa el balcón.  Los Trovadores le ofrecen su mejor ronda.  Después saludan alegremente.  La niña se duerme de nuevo, pero sus sueños serán esta noche mucho más bonitos